En sólo un segundo ++++ (El sobrio estado de la desesperación)
domingo, diciembre 18, 2005

Mis manos se transfiguran en pequeñas aves que bailan al son de tu risa, mientras lloramos sin saber por qué. Ya no hay manos ni cuello ni pies; todo son pequeños, diminutos ruiseñores que te acompañan en tu canto. Ya no queda nada de mí más que mi mirada, penetrante. Yo lloro porque sé que no volveré a oír esa risa, porque mi cuerpo será de nuevo frío, y las aves no cantarán. Yo lloro, y tú me miras. Entonces, mis manos y mis pies y mi cuello se amoldan entre tus labios, entre tus brazos, y me abrigas con tu calor.

- Soy la lluvia que nace de tus lágrimas.- dices.

Y yo, lentamente, respondo:

- Belleza.

Y mueres.


[Poroto] [8:49 AM]
(Es el centro de un terremoto)